La Otra Guerra

 

Así se la denominó, son los efectivos que permanecieron en el continente, si bien los mismos no entraron en combate real, fue muy importante su función.

La misma consistía en brindar protección a las bases aéreas y a las ciudades adyacentes, ante un posible desembarco enemigo en cualquier punto del litoral marítimo argentino, aunque, en principio debieron empeñarse en la adaptación de las bases, que no tenían en modo alguno, capacidad para operar con varios escuadrones de aviones y mucho menos en condiciones de guerra.

En períodos de 15 a 20 días, según la base, los equipo de ingenieros aeronáuticos con la inestimable colaboración y el aporte de personal y empresas civiles  y la tropa, llevaron adelante una titánica empresa, pavimentando sectores de pista, construyendo refugios, hangares, instalando redes de comunicaciones, radares, etc. se proveyó de protección antiaérea al perímetro de las bases, y el ejército tomó a su cargo, según corresponde, la responsabilidad de la vigilancia y defensa exterior de los aeropuertos.

Permanecieron en alerta  24 hs al día, tanto en guardias estáticas como en patrullajes desplazando efectivos y blindados, cada vez que se  recibía una señal sospechosa en los radares de vigilancia.

Soportaron prácticamente el mismo clima que los combatientes de Malvinas, frío, lluvia, nieve e intensos vientos, y una importante  presión psicológica, producto de la incertidumbre que reinaba, merced a la capacidad del enemigo de arriesgar un ataque al continente.

Cuando se produce el enfrentamiento en Darwin, se analizó la posibilidad de enviar parte de estos efectivos a Malvinas como refuerzo para esa guarnición, pero debió descartarse,  ya que la única posibilidad era, lanzar la tropa en paracaídas sobre la zona de combate, pero la fuerte presencia enemiga y su superioridad aérea no permitía llevarla a cabo sin asumir un altísimo costo (se calculaba que las bajas, humanas y de aviones, no serían inferiores al 65%)  una maniobra, a todas luces, inviable.

En consecuencia, no se debe olvidar, y mucho menos menospreciar, la importancia que revistió el desempeño de estas fracciones, que actuaron silenciosamente, pero aportando una importante cuota de efectividad para el desempeño del resto de las fuerzas.

Eran constantes los desplazamientos de efectivos, tratando de cubrir cualquier posible resquicio que pudiera ser utilizado por el enemigo.

También los blindados aportaron su presencia para cubrir extensas zonas en la inmensidad de la Patagonia.

Tuvimos oportunidad de conversar recientemente con uno de estos combatientes y fue de forma absolutamente casual y en un ambiente totalmente ajeno al tema que nos ocupa, resultó ser un conductor de Tanques, los famosos TAM (Tanque Argentino Mediano) nos comentaba sobre las tareas que debieron desarrollar, lo crudo del clima imperante en el Sur de nuestro País como así también  la incertidumbre y los nervios. Debían patrullar con estos blindados todo el litoral marítimo a fin de neutralizar cualquier intento de desembarco enemigo. A él en particular le tocaba la zona de Gral. Conesa en la provincia de Río Negro. En determinado momento, previo al comienzo de las hostilidades, recibieron la orden de trasladarse con todo el material rodante a la zona de Bahía Blanca en la provincia de Buenos Aires, reunieron en la zona unos 50 tanques los que serían embarcados en un buque mercante en el puerto de Ingeniero Withe para ser trasladados a Puerto Argentino en las Islas Malvinas, posteriormente ya a punto de embarcar llegó una contraorden que dejaba sin efecto esta operación ya que era extremadamente riesgosa por el bloqueo naval británico. Ello significó para toda la división blindada el retorno inmediato a las funciones de patrullaje que habían desarrollado hasta ese momento. En esta actitud permanecieron hasta el fin de la guerra.

Aún hoy día (Octubre de 2011) siguen realizando intensas gestiones ante las autoridades para obtener algún tipo de reconocimiento como veteranos de guerra sin lograr ningún resultado, ya que continúa firme la tesitura de reconocer como tal sólo a los efectivos que prestaron servicios dentro del perímetro de las Islas.

 

ACTUALIZACIÓN  IMPORTANTE

 

      Hoy a muchos años de haber realizado esta nota y como consecuencia de nuestras permanentes investigaciones y algunas revelaciones oficiales, tomamos conocimiento de una situación que demuestra claramente que las medidas adoptadas en lo referente a vigilar y patrullar las bases militares y sus adyacencias en el sur del país estuvo acertada ya que los británicos llevaron adelante una arriesgada maniobra con expertos comandos en la que desembarcaron  en el continente con el fin de atacar las bases aéreas en estudiados golpes comando.

La acción llevada adelante por las fuerzas británicas comprendió la arriesgada aproximación hacia el continente Argentino de uno de sus portaaviones para permitir que los helicópteros que transportaban los efectivos despegaran de su cubierta contando con autonomía suficiente para alcanzar su objetivo en tierra. Esta acción fue llevada a cabo en horas nocturnas para evitar el riesgo inaceptable de tener que enfrentar a nuestra Fuerza Aérea que como ya sabemos no contaba con elementos que le permitieran operar de noche, además estarían "protegidos" por condiciones atmosféricas adversas que dificultarían seriamente cualquier intento de detección.

Para desazón de los británicos, pese al éxito inicial, ya que no había sido detectada la aproximación del portaaviones y escudándose como dijimos en un clima adverso, el movimiento de los helicópteros sobre territorio continental y del personal militar transportado cuando descendió de los mismos, si fue observado por un atento operador de radar argentino, aunque no fue clara ni precisa, resultó lo suficientemente importante como para poner en marcha acciones de defensa, batiéndose la zona con nutrido fuego el que si bien no consiguió blancos precisos, puso en fuga al enemigo desbaratando así sus planes.

De esta acción de la que no se comentó en sus momento ya que no se pudo comprobar efectivamente la presencia enemiga, surge luego el confuso episodio del helicóptero inglés estrellado e incendiado en territorio chileno y del que los propios protagonistas reconocieron ahora que habían efectuado el escape hacia Chile cuando se vieron descubiertos y atacados por las fuerzas argentinas. Ésta era una de las alternativas previstas ya que contaban con la anuencia del gobierno chileno.