SOBERANÍA

 

Hoy, a veinte años del conflicto bélico, surge la pregunta ¿ que pasa con la soberanía? ¿estamos mejor o peor que entonces ?

Este interrogante tiene tantas respuestas posibles, como personas se la formulen,  muchos son los análisis llevados a cabo y  en ellos encontramos multiplicidad de variables, todas y cada una, exhiben razones y motivos para plantear una alternativa distinta, pero ninguna prescinde del tema político, es mas, se basan en él, por lo que, no se las puede abordar sin asumir su tratamiento.  

Las posturas mas duras afirman que, la Argentina debe olvidarse definitivamente de las Islas, esto se basa en el hecho de que, el peso de nuestro país en los foros internacionales, hoy por hoy, es nulo.

Las razones invocadas son,  fundamentalmente, las que se relacionan con el pésimo manejo de nuestra política exterior, llevada a cabo, en décadas de paupérrimos gobiernos militares, y las democracias surgidas a posteriori, poco hicieron por mejorar la situación. En el caso del gobierno del Dr. Alfonsín, por  pretender que nuestro país podía y debía subsistir, alejado del contexto internacional que rige las acciones del llamado "primer mundo", buscando identificarse con las ideologías socialistas, imperantes en el "tercer mundo". Sabemos que esto crea un resentimiento en las grandes potencias occidentales, las que ven con malos ojos acciones de este tipo, por considerarlas desestabilizantes para el contexto internacional  en el continente Sud Americano ( a priori, los EE.UU. )          El posterior gobierno del Dr. Menem, trató de corregir  estos errores - de hecho se consiguieron algunos avances - se reanudaron las relaciones con Gran Bretaña, se logró el acceso a las Malvinas  ( bien o mal, poco o mucho, pero significó el avance mas notable desde la guerra) En este caso en particular, algunas instituciones y/o asociaciones de excombatientes, catalogan los acuerdos de 1989 y1990 (Madrid y Londres respectivamente) como así también la ley 24.184 de noviembre de 1992, literalmente como entrega incondicional de nuestro país y sometimiento a los designios de los poderosos. Debe entenderse que es imposible pretender llegar a buen fin con respecto a Malvinas si lo hacemos manteniendo una actitud belicista e irracional y ello no significa ceder en nuestras pretensiones soberanas, sino elegir el camino de la dignidad por el tratamiento negociador y pacífico. Con el criterio que defienden estas asociaciones viviríamos en permanente estado prebélico ¿como estaría hoy Japón o Alemania de haber adoptado esa actitud? y ellos padecieron una guerra mucho más cruel y devastadora que la nuestra.  Tampoco es posible pretender pasar de un extremo al otro, sin una etapa previa de estabilización .   Hoy con la caótica situación, socioeconómica imperante en el país, la Argentina retorna a la triste situación en que se encontraba décadas atrás y sigue siendo ese país ciclotímico, poco confiable, incapaz de alcanzar acuerdos valederos y mantener la coherencia, carecemos en absoluto de seguridad jurídica y credibilidad externa, esto otorga a nuestros adversarios, el motivo para seguir aplicando su vieja receta, nadie se sienta a una mesa de negociaciones, si su interlocutor, no le sugiere un mínimo de confianza, y respeto, cualidades que se obtienen sólo tras mucho tiempo de respetar las pautas que rige el estableshimen internacional.

Algunas versiones nos hablan de situaciones casi rayanas en la ciencia ficción, mencionan que todo lo sucedido, fue prolijamente programado y llevado a cabo por los EE.UU., que pretendía tener un punto estratégico en el atlántico Sur, para instalar una base militar que le otorgara dominio y control en la zona y así  contrarrestar la creciente presencia de la Unión Soviética en Sudáfrica ( hablamos de la década del ´80)

Esto, no podía llevarlo a cabo por si, ya que no tenía el dominio de las Islas, si hubiera sugerido a Gran Bretaña,  que llevara  adelante una militarización creciente en Malvinas, podría ser mal visto en el contexto internacional y ser juzgado como una peligrosa provocación a la Argentina.

Tampoco podía pedírselo a la Argentina basado en su condición de aliado, pues no tenía a Malvinas bajo su Soberanía, por otra parte, los constantes vaivenes político-militares que caracterizaban al país lo hacían poco confiable.

En consecuencia, la jugada que quedaba era; incentivar a la Argentina para que esta decidiera la recuperación - vía acción militar - del archipiélago, luego apoyar a Inglaterra en su lucha por reestablecer su dominio.

Logrado esto, nadie vería mal la militarización de las islas , que ahora serían un punto fuerte en el Atlántico Sur para frenar las aspiraciones Soviéticas y este control, lo ejercería su principal socio en la OTAN, Gran Bretaña.

Otra alternativa menciona que, quien pensó y llevó adelante todo el contexto, fue la propia Inglaterra, que necesitaba la excusa que justificara su actitud, basados en el hecho de que, gran parte del mundo, desconoce las circunstancias del tema Malvinas, y quienes tenían el conocimiento correspondiente, no harían pesar esos argumentos a la luz del inaceptable proceder Argentino. Una circunstancia especial y muy extraña a los ojos de los investigadores que sostienen esta hipótesis, es muy clara y específica en cuanto a demostrar el interés  de Inglaterra, en orientar los acontecimientos hacia el camino que convenía a sus intereses. Siempre los tratados, negocios etc. que afectaran o debieran ser realizados en su territorio o "algunos de sus dominios", se otorgaban invariablemente a alguna empresa perteneciente a la "Commonthwealth" pero "sugestivamente" en 1979 deciden otorgar al empresario Argentino Constantino Davidoff, un contrato para el desguase de unas plantas balleneras abandonadas en puerto Leith, Strommes y Husvick en la Isla San Pedro, en las Georgias del Sur , luego, cuando se pretende llevar adelante esa tarea, en 1982,   todos sabemos que interpusieron un sin números de trabas como para llevar la situación a un punto sin retorno y convertirla en el detonante que empujara a la Argentina a forzar una intervención militar.  Esta  jugada exigía, una vez efectuada la invasión Argentina a las Islas, la obtención del repudio generalizado por parte del resto del mundo, de hecho, con extraña e inusual rapidez la ONU se expidió al respecto, emitiendo la resolución 502, que fuera la piedra angular del conflicto -  inicialmente diplomático -  que ordenaba a la Argentina , el inmediato retiro de las tropas del territorio insular, retrotrayendo la situación al 31 de Marzo de 1982.

Gran Bretaña se cuidó muy bien con su actitud y provocación,  de mantener alimentado el "machismo y el ego" de los militares Argentinos, sabiendo que de esta manera, al desconocer y rechazar la resolución de la ONU, fortalecía su posición de país agredido, en la misma proporción que  la Argentina se convertía por imperio de las acciones en franco agresor. 

Todos los puntos tratados y los intercambios de propuestas llevados a cabo durante la mediación de Alexander Haig, fueron considerados por observadores neutrales, como un simple y acordado telón, que EE.UU. utilizó para brindarle a su socio, tiempo y espacio para que llevara a cabo la  organización de su fuerza de tareas y se desplazara hacia el teatro de operaciones, fingiendo en tanto ante el mundo, poseer una férrea voluntad negociadora, la que cesó en forma abrupta , cuando se alcanzaron las posiciones militares estratégicas.

Muy a pesar de los intereses Británicos, distintos políticos de peso a nivel mundial continuaron arrimando propuestas, una de ellas, resultó del agrado de la Argentina y tenía poco margen para el rechazo abierto por parte de Inglaterra sin perder su imagen de víctima, en consecuencia, debió llevar adelante, lo que la población de nuestro país en general asumió como un verdadero crimen de guerra, el ataque al Gral. Belgrano, para asegurarse de que la Argentina se retirara de las negociaciones, y así tener expedito el desarrollo exclusivamente bélico del diferendo.

Una tercera versión,  mantiene el concepto de que todos los acontecimientos se fueron concatenando, en forma progresiva, y que el desarrollo comienza cuando la Junta militar Argentina, decide la recuperación del archipiélago, como una forma de salvar la caótica situación político- económica- interna, (que amenazaba en convertirse en incontrolable) y mediante esta jugada, perpetuarse en el poder.

Muchos otros analistas e investigadores, aportaron al respecto, sus opiniones y pensamientos, pero pese a los diferentes puntos de vista o intereses con que desarrollen los mismos, todos son coincidentes en que la Argentina, hoy por hoy, no cuenta con posibilidades ciertas ni concretas que permitan en el corto, mediano y para algunos, aún en el largo plazo, obtener ni tan siquiera la mas remota factibilidad de discutir el tema de la Soberanía.

Diversas alternativas fueron analizadas en el desarrollo del tiempo, algunas contemplaban una salida tipo Hong Kong , otras la de Soberanía compartida , arrendamiento, etc.  pero, cuando era posible alguna de ellas, La Argentina endurecía la posición, pues entendía que, por el tiempo transcurrido, el traspaso de la Soberanía debía ser inmediato.  Esto llevó a Inglaterra a introducir en la mesa de negociaciones un nuevo concepto, el de la "autodeterminación de los pueblos" asumiendo un papel seudo benévolo, dispuesta a acatar la voluntad de los habitantes de las Islas, a todas luces, el mas estúpido observador, sabría de antemano, cual sería esta. Por otra parte, esto no corresponde por razones elementales, a saber ; En primer lugar, Malvinas es considerado por las Naciones Unidas  ( y así lo hizo saber reiteradamente) una colonia, lo cual da por tierra con esta alternativa. En segundo lugar, no es un territorio que revista por lejanía geográfica, un nivel territorial de independencia, por el contrario se encuentra dentro de la plataforma marítima Argentina, distintos estudios geológicos realizados y que no detallaremos aquí por su extensión, demuestran claramente este concepto. En tercer lugar, no se puede aplicar el concepto de autodeterminación, con una población que no es autóctona, sino introducida ( recordemos que fue usurpada por Inglaterra en 1833 mediante el uso de la fuerza y sus legítimos ocupantes fueron expulsados) ergo, sus habitantes son descendencia de los usurpadores.

Podríamos seguir indefinidamente analizando conceptos, propuestas y distintas alternativas pero,  ninguna seguramente reuniría todas las expectativas  perseguidas.

Lamentablemente, a la luz de los acontecimientos y a nuestro humilde entender.  Malvinas es hoy para los Argentinos, un logro que se encuentra mas lejos que en 1982, es por eso que insistimos en la importancia fundamental que reviste el hecho de no permitir que todo el esfuerzo y la sangre de nuestros compatriotas combatientes, sea  visto por las futuras generaciones de argentinos, sólo como un alocado emprendimiento de un general alcohólico, sino que se reconozca la verdadera razón de ser, de la Gesta de Malvinas ,  separándola muy especialmente, de toda connotación política y espurios intereses .

Para los excombatientes... será justicia.