AL RETORNO DE LAS MALVINAS

 

El recibimiento que se les brindó a los soldados que retornaron de las Malvinas, tras la rendición por parte de las Fuerzas Armadas argentinas, fue en el interior del país  ( fundamentalmente en el Sur, donde se vive con verdadera conciencia Patriótica y Soberana ) el que correspondía a verdaderos héroes, defensores de la Soberanía Nacional.

En comentarios vertidos en un reportaje televisivo por un excombatiente soldado que debió permanecer internado en el Hospital de Comodoro Rivadavia, el mismo mencionó que en una radio FM de esa ciudad se informaba que en dicho centro de salud se encontraban internados muchos combatientes y quien lo deseara podría acercarse para poder hacer de cicerone de alguno de ellos, llevarlos a pasear, a almorzar a sus casas etc. En contados minutos en la puerta de dicho hospital se había concentrado prácticamente todo Comodoro Rivadavia, ávidos de brindar su homenaje humilde y sentido a esos soldados. 

En Capital Federal y otras ciudades "importantes" caracterizadas por su frialdad y desprecio a los verdaderos valores morales (sólo tienen importancia la posición social, los negocios y el status ) los ex combatientes fueron desde ignorados - en el mejor de los casos -  hasta despreciados y marginados, como auténticos representantes de una lacra social.

A esto contribuyó en gran medida el proceso que instauró la cúpula militar del ejército, enferma de idiotez extrema que llevó adelante un inhumano e incomprensible aislamiento de los soldados que habían retornado como prisioneros de guerra, a los que se confinó en bases militares, sin ningún contacto con el exterior - ni tan siquiera con familiares - instruyéndoselos para que no hablaran ni contaran nada de lo sucedido, so pena de ser considerados como traidores a la patria y pasibles de las máximas penas que contempla el régimen militar. Se había puesto en marcha la "Desmalvinisación".  Toda esta estupidez basada en el hecho de tratar de ocultar los acontecimientos a la población civil, la que por entonces ( muy común en los argentinos, que pasan del exitismo al derrotismo muy fácilmente )  se encontraba "molesta" por el resultado adverso de la guerra. Los militares aplicaban la vieja teoría que contempla que:" Si el mensajero trae malas noticias, hay que matar al mensajero" como si este hecho cambiara las cosas o evitara que la verdad tarde o temprano salga a la luz.  

La guerra produce en los seres humanos que participan de la misma como combatientes, distintos efectos cuyas secuelas pueden ser duraderas y en algunos casos perpetuas.

Se ve afectado su físico, pero fundamentalmente, su mente. Los recuerdos  de los horribles momentos vividos obnubilan en muchos casos su raciocinio y  su cordura, son comunes los desequilibrios emocionales y los recurrentes períodos de inestabilidad psicológica.

Se hace imperativo el apoyo afectivo familiar y el tratamiento  psiquiátrico profesional, la carencia de uno o ambos  conduce a lamentables consecuencias, incluso el suicidio, por desgracia muy frecuente.

Los más fuertes logran controlar los efectos, pero sus mentes nunca olvidan, y esto ocurre independientemente del grado militar o la función que se desempeñe en el frente, aunque lógicamente, como es de esperar,  quienes más lo sufren, son los soldados jóvenes y sin preparación militar. Los profesionales, aquellos que abrazan desde jóvenes la carrera militar, reciben adecuada instrucción y se prepararon mentalmente para la guerra, logran mantener un envidiable grado de estabilidad emocional, aunque por supuesto, ésto no los convierte en indiferentes.

La sociedad en general se muestra insensible, se regodea y reconoce esfuerzos únicamente cuando se ve recompensada con un triunfo. La derrota sólo arrastra en la gran mayoría, resentimiento, reproches, desprecio y vergüenza. Sin embargo es en estos casos en los que debería tener mayor vigencia la premisa que, aplicada al deporte dice : " Lo importante no es ganar, sino competir" Lo cual hace clara alusión a que, lo destacable no es el resultado que se obtenga sino el valor de luchar, el deseo de participar y de haber dado lo mejor de sí, en pos de la victoria.

En algunas ciudades la obnubilación de la sociedad llegó a límites inconcebibles. Esto conllevó a una tasa de suicidios inaceptable en proporción con las muertes que produjo esta guerra.  

Los centros de ex combatientes, lejos de ser un lugar de reunión donde los participantes debieran disfrutar de poder departir con antiguos compañeros y amigos, deben convertirse en centros de autoayuda y apoyo psicológico, moral y material para los cientos o miles de sus integrantes cuyas vidas a partir de la guerra de Malvinas se convirtieron en un verdadero calvario. Muchos no logran la reinserción en la sociedad, algunos arrastran mutilaciones físicas que condicionan su valía como operarios en distintas labores, otros, son víctimas involuntarias de la incomprensión y la insensibilidad.

La ímproba tarea llevada adelante por los centros de veteranos de guerra, pretende el reconocimiento a los ex combatientes, su integración plena y su bienestar general. Así es que luchan por obtener beneficios para sus integrantes, pensiones, facilidades para la obtención de créditos o vivienda, asistencia médica y/o reinserción laboral. 

El gobierno "Democrático" inmediatamente posterior a la guerra de 1982, se ocupó de crear una verdadera barrera en la sociedad, tras la cual pretendió ocultar el tema Malvinas como una acción avergonzante y deleznable. Esto fue parcialmente recompuesto en el segundo período democrático en el que se alcanzaron importantes logros, se rehabilitaron las relaciones con G.Bretaña, se obtuvo la posibilidad de ingresar a las Islas para que los familiares pudieran visitar las tumbas de sus seres queridos, y se  apoyo muchas iniciativas de los centros de veteranos.

  Nadie puede considerar justa, deseable o justificable una guerra, más, en las desiguales condiciones que caracterizó a esta, pero es obligación de todos hacerse cargo y minimizar sus consecuencias, físicas, morales y sociales.

Dijo Nicolás Avellaneda en 1877 : "Los pueblos que olvidan sus tradiciones, pierden la conciencia de sus destinos y aquellos que se apoyan sobre tumbas gloriosas, son los que mejor preparan su porvenir"

Pobre de aquel pueblo que ignore su historia, reniegue de sus héroes o desprecie a sus hijos.

Los mandatarios, los políticos y/o los militares que con sus acciones creen o conduzcan una guerra, son pasibles del repudio, del desprecio y de un razonable pedido de cuentas de la sociedad, pero los combatientes, sólo debieran ser comprendidos y contenidos ya que, todo su pecado fue, aceptar órdenes , subordinarse a las directivas impartidas y defender su bandera y los altos intereses de la patria, como es en definitiva, la Soberanía Nacional y muchos de ellos lo hicieron hasta perder la vida.

Puede haber guerras despreciables, pero no puede haber soldados despreciados, ya que son hijos, padres, hermanos, esposos etc. de esta sociedad , a quienes el imperio de las circunstancias colocó en una situación que no buscaron, pero que supieron desempeñar con lealtad y patriotismo en beneficio de todos nosotros.

Dijo S.S. JUAN XXIII " Con la Paz no se pierde nada. Con la Guerra se pierde todo".

 

ACTUALIZACIÓN JULIO DE 2016

Esto es algo que soñamos siempre pero que honestamente, no pensábamos que algún día pudiera convertirse en realidad

La emoción ganó nuestros corazones haciéndonos lagrimear, visto en el desfile cívico militar del 10 de julio llevado a cabo en la Capital Federal donde al paso de los veteranos de Malvinas la población exteriorizó su reconocimiento con vivas, aplausos y agitar de banderas argentinas que conmovieron y emocionaron a nuestros héroes que se sintieron reconocidos por su pueblo todo, por primera vez, (como dice el cartel que portaba este veterano) después de treinta y cuatro años.

Recordemos también que no se llevaba a cabo un desfile cívico militar desde hacía trece años y en muchos anteriores la campaña desmalvinizadora llevada adelante por gobiernos de turno impidió en algunos casos el desfile de nuestros Héroes de Malvinas