EL HMS. INVINCIBLE

La siguiente misión es relatada también por uno de sus participantes.

El ataque al HMS Invincible fue una misión que en principio, se pensó realizar exclusivamente con los Súper Etendar de la Armada. Considerando que se disponía de un solo misil AM 39 Exocet  y que su utilización sobre algún blanco rentable era casi imposible debido a que los británicos, luego de las experiencias sufridas por el Sheffield y el Atlantic Conveyor, no arriesgaban su flota al alcance probable de esta temible arma, incluso colocaban en misión de piquete de radar, en la bahía de San Carlos, al buque hospital Uganda, el que llevaba a bordo no sólo a los heridos sino además, a prisioneros argentinos.

Enterada la Fuerza Aérea del ataque que se pensaba realizar, propuso participar con una escuadrilla de Cazabombarderos Skyhawk ( A4C  en este caso) los que volarían junto a los aviones navales, quienes detectarían el objetivo mediante sus modernos sistemas de navegación y radar de los que carecían los aparatos de la Fuerza Aérea. Una vez lanzado el misil, los S. Etendard emprenderían el regreso y los A4C continuarían hasta alcanzar el objetivo en el que impactara el misil, fuera cual fuere, pues se suponía que el mismo estaría disminuido en su capacidad de reacción y además se potenciaría el daño, para ello cada máquina se encontraba configurada con tres bombas de 250 Kg.

La tripulación que llevaría adelante esta arriesgada misión debería surgir de personal voluntario,(atacar un portaaviones, es a todas luces la más arriesgada y peligrosa tarea que se pueda encomendar a los pilotos de combate, ya que esta nave es por supuesto la más valiosa de una flota y en consecuencia se encuentra protegida tras un escudo defensivo antiaéreo que ejercen las naves de superficie que navegan en sus proximidades) Es así que cuando en la reunión de pilotos jefes de escuadrilla llevada a cabo por la Fuerza Aérea en Río Gallegos, asiento de los A4C se informó de la misión y se solicitó voluntarios, inmediatamente levantaron la mano, el 1º Tte Vázquez y el 1º Tte Ureta, a quienes se les dio la posibilidad que eligieran ellos a los numerales que habrían de acompañarles, así es como Vázquez elige al 1º Tte Castillo y Ureta me elige a mi, ( Alférez Isaac,  hoy Vicecomodoro, jefe de operaciones de la Fuerza Aérea Una vez conformada la escuadrilla partimos con nuestros aviones rumbo a Río Grande, en Tierra del Fuego, base de los S. Etendard,

Así es como se programa la misión en conjunto, y despegamos. (era el 30 de junio de 1982) Los aparatos se desplazan por una ruta seleccionada que nos alejaba de los posibles piquetes de radar y nos colocaba en aproximación de la codiciada presa (ver foto y detalles)

Luego de dejar los reabastecedores, ( unos cien kilómetros adelante) nuestro perfil de vuelo fue decididamente bajo, tratando de escapar a la detección de los radares ingleses. La formación adoptada fue: Los dos Súper Etendard  al frente (uno solo llevaba el Exocet, el otro actuaba como apoyo de radar) y los A4C dos a cada lado,  a la izquierda, los 1º Ttes. Vázquez y Castillo y a la derecha el 1º Tte. Ureta y yo. Cuando la distancia recorrida les marcaba a los aviones navales la posibilidad de que en las proximidades existiera actividad enemiga, estos ascendieron unos metros y barrieron el horizonte con sus radares de búsqueda, tras lo cual descendieron nuevamente al vuelo rasante, transcurridos unos pocos minutos, volvieron a ascender, bajaron y en ese momento (nos encontrábamos aproximadamente a 40 Km. del blanco) dispararon el misil, el mismo se desprendió del plano del avión, cayó unos metros y se encendió su motor cohete, lo que lo catapultó hacia el objetivo marcado, a su velocidad de crucero, 1.125 Kms/h. Todo lo relatado tuvo lugar en el más absoluto silencio de radio, todos los pasos estaban conversados y acordados previamente en la reunión de prevuelo. Era imprescindible mantener el silencio radial pues, los ingleses detectaban con absoluta eficacia las emisiones de radio de los aviones y si lo hacia más de un buque, podían fácilmente establecer la ubicación exacta de la aeronave que originaba la transmisión. Recién en ese momento el líder de los S. Etendard dijo "Al frente....¡¡¡el portaaviones!!!"

Los S. Etendard, cumplida  su misión, giraron 180º e iniciaron el retorno, estrechamos  filas, llevamos los aceleradores de nuestros A4C, a máxima potencia y nos lanzamos tras la estela del misil, en procura de la presa, volando a 12 mts. sobre las olas de un inmenso mar azul.

Evidentemente la "asomada" de los Etendard fue detectada por los radares enemigos y se pusieron en actividad todos sus sistemas defensivos, por esta razón en determinado momento, cuando nos encontrábamos en plena carrera  de aproximación,(a unos 13 Km. ) uno de los aparatos, es abatido por un misil que nadie vio llegar, era el del 1º Tte Vázquez, continuamos  nuestra  trayectoria y segundos más tarde, a unos 2 Km. del blanco, una nueva explosión da cuenta de un segundo aparato, esta vez el del 1º Tte Castillo, ( aunque esto lo supe después , ya que en ese momento, a la velocidad que volábamos, en total concentración y dominados por los nervios, no había tiempo de ponerse a averiguar nada) me dominaba una profunda excitación, mezcla quizá de miedo, tensión, bronca y tristeza por los compañeros abatidos. Sólo quedábamos dos y en definitiva fuimos los que llegamos hasta la nave que ya había sido alcanzada por el misil, era apreciable un impacto producido por la popa y emergía del mismo, una columna de humo, tenue en principio pero que incrementaba rápidamente su volumen.

  El misil una vez disparado se fue alejando y se perdió de la vista de los pilotos argentinos debido a su mayor velocidad respecto de sus aviones, éstos sólo seguían la estela que el mismo iba dejando, ambos aviones llegaron hasta la nave siniestrada, lanzaron sus bombas, agotaron la munición de sus cañones de 20 mm. e iniciaron el escape en forma individual. Para ese entonces el barco se encontraba absolutamente cubierto de una densa e impenetrable masa de humo negro. La silueta que ambos pilotos vieron del buque atacado, antes que se perdiera tras la nube de humo, pertenecía indudablemente a un portaaviones, la larga pista, la rampa ubicada a proa la isla prominente a estribor, la altura, etc, etc.

Transcurridos unos minutos (que les parecieron eternos) y sin tenerse a la vista ni conocer cada uno la suerte del otro, preocupados en poner distancia entre ellos y las fuerzas enemigas, vigilando permanentemente los espejos a la espera de la aparición de algún caza enemigo, finalmente se divisaron, lo que les provocó una nueva angustia, pues en principio, ambos pensaron que el otro aparato, era enemigo, finalmente formaron juntos y se dirigieron raudamente rumbo a los reabastecedores.

Luego, una vez arribados, no se les permite contacto entre ellos y son sometidos a un intenso interrogatorio, en forma individual, (durante más de dos horas) mostrándoseles siluetas de distintos barcos, incluso de distintos portaaviones y las declaraciones de ambos fueron absolutamente coincidentes y concluyentes, incluso en lo referente a la imagen que seleccionaron del barco atacado, pertenecía a un portaaviones y específicamente al HMS Invincible.

En tanto los pilotos navales de los dos S. Etendard que realizaron el ataque, suministraron a su vez información contundente. En los radares de ambos aparatos registraron simultáneamente el eco de una nave de superficie de considerables dimensiones y que es imposible confundir con la que generaría una fragata, un destructor y aún un crucero. El misil fue configurado para reconocer y atacar dicho blanco y las coordenadas suministradas son exactamente las registradas por los A4 como punto de ataque a la nave en cuestión. Más claro....

Los británicos nunca lo reconocieron, es más, lo negaron aduciendo en forma irrespetuosa para con los pilotos argentinos, que seguramente se habían confundido por los nervios o por el sol y que muy posiblemente atacaron el casco de un buque que se encontraba abandonado y a la deriva (haciendo tal vez referencia al Atlantic Conveyor, el que por entonces ya había iniciado su descanso en el fondo del mar) tampoco dan cuenta del derribo de los dos aparatos argentinos, ya que al hacerlo en el lugar y hora correspondiente, reconocerían el ataque.

Relato del Hoy Vicecomodoro Gerardo Isaac, Jefe de Operaciones de la Fuerza Aérea Argentina, con quien tuvimos el honor de departir y que es uno de los dos sobrevivientes del ataque y que ostenta la máxima condecoración que otorga la Nación a un combatiente, de los pocos que la reciben en vida ,la medalla : "La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate".-

Para quienes carecen de todo tipo de conocimientos en el tema, les resulta extraño comprender como es posible que si el portaaviones fue impactado por un misil, no se hundió y como pudieron ocultar el hecho.

Trataremos de explicarlo lo más sintéticamente posible, acotando que si bien estamos perfectamente de acuerdo con la teoría, no nos pertenece, sino que es el estudio realizado por distintos analistas militares de reconocido prestigio a nivel mundial, incluido uno de origen británico.

Como primera medida la potencia de la explosión de un misil Exocet AM 39 como el que fue utilizado por la aviación naval argentina, no posee el poder de destrucción que muchos suponen, su cabeza de guerra contiene menos de 100 Kg.. de explosivos, bastante menos que, por ejemplo, los torpedos convencionales de vieja generación empleados en el hundimiento del ARA Gral. Belgrano (Más de 400 Kg. c/u) por otra parte es opinión de los expertos que la cabeza de guerra del misil, no detonó, pues no lo hizo en las otras oportunidades anteriores, nótese que los naufragios fueron producto de incontrolables incendios que se desataron, en el caso especial del Atlantic Conveyor recordemos estaba cargado con munición, combustible de aviación etc.

Es posible que dado el tamaño del buque, y el lugar en que impacto el mismo, al no detonar su cabeza de guerra, ni interesar depósitos de combustible, munición etc. los daños pudieran ser controlados en forma relativamente simple, las huellas externas del impacto no serían mayores que un orificio de entre 0.80 m. y 1 m , por otra parte las bombas arrojadas por los A4 fueron del tipo incendiario, no explosivas de alto poder, se perseguía sólo poner la nave fuera de servicio, no hundirla ya que se sabía que ello resultaría imposible.

Se constató una considerable disminución del accionar aéreo enemigo, se tornó nulo hacia el sector en que fue atacada la nave, siendo que con anterioridad al hecho era muy intenso y ello había permitido por otra parte  (mediante el seguimiento de radar) localizar con bastante certeza la posición del portaaviones.

El Invincible estuvo "desaparecido" por tres meses, cuando se lo vio nuevamente (en septiembre de 1982) era evidente que había sido repintada la popa y uno de sus laterales. Se adujo que había permanecido en altamar efectuando maniobras (?)

 

Para quienes por ignorancia del tema o simplemente por escepticismo no creen posible una circunstancia como la descrita y erróneamente sostienen que de haber sido alcanzado el portaaviones debió haber sucumbido y/o sería imposible de reparar en altamar, detallaremos el caso del Portaaviones norteamericano USS FORRESTAL en el fatídico día 29 de julio de 1967.

En esa fecha dicho portaaviones se encontraba operando en la guerra de Vietnam. Por razones que no detallaremos aquí ya que no hacen a la cuestión, un accidente catastrófico tuvo lugar en su cubierta.

Una serie casi interminable de fatales coincidencias sumadas a descuidos e irresponsabilidades puso a prueba la resistencia y flotabilidad de la nave.

"Accidentalmente" se disparó un cohete que estaba presto en el afuste alar de un avión de combate e impactó contra un cazabombardero A4 armado que estaba dispuesto para el despegue y ello desató un caos total. El pavoroso incendio que se generó a bordo fue por momentos casi incontrolable, la actuación temeraria del grupo antiincendios y de la tripulación toda permitió que se mantuviera dentro de parámetros "controlables" sin embargo debido a que otros aviones de combate estaban configurados para el despegue con bombas convencionales que eran rezagos de la segunda guerra mundial y que eran altamente inestables, provocó la detonación en serie de muchas de ellas, esto hizo colapsar la cubierta superior abriéndose un descomunal boquete en la misma cayendo a los pisos inferiores todo lo que ya no podía ser soportado en cubierta, incluido algunos aviones armados los que al explotar en el interior de la nave sumaron otro nuevo y pavoroso incendio y abrieron un rumbo en su casco.

Luego de muchas horas de lucha se logró controlar la situación, aunque para ello debieron sacrificarse algunos aviones que en perfecto estado se encontraban estacionados en la cubierta superior pero que hacían peligrar la flotabilidad de la nave ya que por el deterioro interno como así también por los millones de litros de agua empleados para controlar los incendios la misma se escoraba peligrosamente.

Finalmente el trágico saldo del "accidente" fue de 134 muertos, cientos de heridos y la pérdida de 21 aviones, pero la nave sobrevivió y por sus medios logró llegar a puerto seguro.

Esto demuestra cuanto castigo puede soportar un buque de estas características sin que se vea irremediablemente comprometida su flotabilidad.