Entre las muchas e importantes misiones de combate llevadas a cabo por la Fuerza Aérea Argentina durante el conflicto de Malvinas, hay dos que sobresalen claramente del resto, por las consecuencias inmediatas que tuvieron para el enemigo y porque demostraron la profesionalidad y la capacidad de sus integrantes, ellas son: La realizada en Bahía Agradable el 8 de Junio y el no menos importante (aunque no reconocido por los británicos) ataque al Portaaviones HMS Invincible, acción esta última, realizada en conjunto con la Fuerza Aeronaval.

 

MISIÓN EN BAHÍA AGRADABLE

En el caso de Bahía Agradable, se registraron varias salidas de escuadrillas para atacar a buques de desembarco y a la propia cabeza de playa que habían consolidado parcialmente los Británicos en ese sector. La misión  que obtuvo los mejores réditos (costo/resultados) fue sin duda, la primera de ellas, pues contó con el factor sorpresa, en escasos segundos lo que prometía ser un apacible día para las fuerzas británicas, se convirtió en un infierno de fuego y metralla.

En la zona (Fritz Roy) estaban llevando a cabo el desembarco de tropas pertenecientes a los guardias galeses y comprendía además, todos los pertrechos concernientes a ese batallón, más una muy importante cantidad de munición, combustible, armamento etc. que se destinaría a reforzar la ofensiva sobre Puerto Argentino.

Aún no se habían consolidado los sistemas de detección y defensa antiaérea, no se habían instalado radares ni armado las baterías misilísticas  T/A "Rappier". Como medida de emergencia, un abanico de helicópteros (en su mayoría Linx) hacían vuelo estacionario, ubicados aproximadamente a unos 1.000 mts. uno de otro, cumpliendo las funciones de una red de observadores del aire, en la orientación que se creía más factible para un supuesto aunque, improbable ataque aéreo.

La información recibida por el Centro de Operaciones Aéreas en el continente argentino, deba cuenta de un importante movimiento de tropas y pertrechos del enemigo en el lugar, como así también, la presencia de al menos dos buques de abastecimiento de gran porte.

Inmediatamente se ordenó el alistamiento y partida de dos escuadrillas de Cazabombarderos A4B Skyhawk (8 aparatos) los que despegaron y se dirigieron a los reabastecedores KC130, ya que la lejanía del objetivo exigía repostar combustible para lograr la autonomía necesaria.

El proceso de reabastecimiento no pudo concretarse en tres de las ocho máquinas, muy probablemente debido a problemas derivados del congelamiento de las válvulas de las lanzas de los A4B (esa madrugada se había registrado temperatura de varios grados bajo 0) Curiosamente de las tres, dos pertenecían a los jefes de escuadrilla, en consecuencia, cinco fueron las que continuamos hacia el objetivo. Aquí es donde debo asumir por primera vez el papel de líder, si bien estaba habilitado para ello, nunca lo había realizado antes y ahora debía hacerlo con dos escuadrillas y en una misión de guerra, mi jefe el Capitán Carballo me comunicó los detalles técnicos y me dijo una frase que aún hoy resuena en mis oídos: "Llévelos a la gloria" Si bien tenia "mis nervios", por otro lado me tranquilizaba el hecho de conocer perfectamente a los hombres que me acompañaban y saber de sus condiciones y capacidades. En el trayecto encontramos zonas de fuertes chubascos y visibilidad casi nula, lo que me hizo dudar de continuar. La aproximación al blanco la llevamos a cabo en una ruta S/E-N/E sobre la Isla Soledad,               (ver ilustración y detalles) aproximándonos al mismo  desde tierra bordeando las alturas presentes en el área lo que nos brindaba una protección extra y enmascaramiento ante una posible detección radárica, este perfil de vuelo adoptado - muy bajo - hizo que prácticamente no pudiéramos ver el objetivo, el que recién logramos visualizar, luego de superar ampliamente la zona y efectuar un retorno desde el mar, cuando ya creíamos que no encontraríamos el blanco. Esto a su vez impidió por otra parte que fuéramos visualizados por los helicópteros apostados a tal fin. 

La sorpresa fue total, no se registró ninguna reacción defensiva por parte del enemigo, las bombas fueron arrojadas e impactaron en ambos buques. Las que pertenecían a uno de los numerales, " se fueron largas" (es decir pasaron sobre los barcos) pero no se desaprovecharon, pues hicieron "patito" sobre el mar y llegaron hasta la playa, donde detonaron en medio de la tropa.

Los primeros disparos del enemigo se escucharon cuando estábamos en pleno escape y ninguno de nosotros fue impactado.

Todos los detalles, más un sinnúmero de distintas circunstancias y vivencias de ésta misión nos fueron relatadas por el hoy Capitán (RE) Carlos Cachón.-

 

Dos minutos después arribaron al área las patrullas de Sea Harriers  para brindar la cobertura aérea que necesitaban las tropas británicas, a consecuencia de ello, la escuadrilla que atacó en segundo termino encontró el grueso de la resistencia y fueron abatidos tres de los cuatro aviones que la integraban y el cuarto escapó "de milagro" convertido literalmente en un colador (este fue el piloto que se salvó gracias a la arriesgada participación del avión reabastecedor que comandaba el Vicecomodoro Cano, que fue a su encuentro (el propio Cano lo relata en la nota que se encuentra en la sección entrevistas) Más tarde una escuadrilla de Mirage V "Dagger" atacó y averió seriamente a la fragata HMS. Plymounth que ingresó a la bahía para dar protección antiaérea.

Este tremendo revés sufrido por la fuerza de tareas Inglesa, fue calificado por los mismos como "El día más negro de la flota".

 

ATAQUE AL HMS INVINCIBLE