LA BATALLA DE DARWIN

 

Mucho se habló y especuló en referencia a esta batalla. Asumiendo las condiciones del terreno, la supuesta superioridad del ejército Británico y la relación costo/beneficio, podía considerarse a la misma como innecesaria y hasta riesgosa pero, de las investigaciones y posteriores revelaciones por parte de los ingleses queda claro el objetivo de la misma.

 En otra parte de este trabajo se menciona la urgente necesidad  de obtener, por parte del gobierno de Margaret Thatcher, réditos militares para fortalecer ante la opinión pública de su país, su alicaída imagen. La decisión de llevar adelante el ataque a la guarnición argentina acantonada en el sector de Darwin-Ganso Verde,  fue una mezcla de órdenes sugeridas imperativamente desde Londres, sumada a la escasa información sobre la situación real de las condiciones que poseía la pobre inteligencia militar inglesa en las Islas y a un exceso de confianza en las capacidades propias.

Estas revelaciones fueron conocidas años después por boca de los propios protagonistas del suceso, responsables de la conducción militar inglesa en las Islas.

"Evaluamos muy mal las condiciones y la capacidad combatiba de los argentinos" dijo el Gral J. Moore.  "Esto nos resultó muy caro ya que debimos empeñar en el hecho mucho más de lo previsto en el análisis previo, nos demandó dos días de arduos combates en los que sufrimos numerosa bajas, realmente fuimos sorprendidos por la muy buena disposición táctica y la fiereza demostrada por los combatientes de esa guarnición, debimos empeñar todos los medios a nuestro alcance. Finalmente obtuvimos una victoria pero que para quienes comandábamos las acciones en el lugar no fue por cierto  fácil ni aportó beneficios para la fuerza de tareas, por el contrario se consumieron en el hecho una importante cuota de munición y elementos que luego resultarían cruciales para el futuro desarrollo de las acciones por venir, amén de la pérdida de vidas".

Esto viene a demostrar lo que tanto pregonamos y defendimos quienes seguimos de cerca todo el desarrollo de los acontecimientos y que investigando y recopilando información real y fidedigna asegurábamos que no todo era tan sencillo para los Británicos como pretendían demostrarlo y que muchos agoreros y seudo argentinos sátrapas y cipayos pretendían instaurar en nuestra sociedad, llevando adelante una campaña antimilitar sin importar las consecuencias que su accionar tendrían para la población argentina y fundamentalmente para las futuras generaciones. Hoy tristemente contemplamos la desidia, la indiferencia y hasta el desprecio con que gran cantidad de jóvenes argentinos se refieren al tema Malvinas del que no sólo ignoran la real historia sino que en el colmo de la ignominia se hacen eco de los dichos o actitudes de los responsables de esta nefasta campaña menospreciando los valores y la integridad moral de los partícipes de la gesta sin importar su condición ni jerarquía.

La improvisación, los errores  los fracasos y los reveses en el campo de batalla no fueron exclusividad del bando argentino. en muchos momentos, fundamentalmente en tres de ellos, (El hundimiento del Atlantic Conveyor, el ataque aéreo a Bahía Agradable y el no reconocido ataque al portaaviones Invencible)  el resultado de la contienda pareció volcarse decididamente en favor de los argentinos e incluso el propio comandante Británico confesó años después que estuvo a minutos de comunicar a Londres que la guerra estaba perdida. De haber contado nuestras fuerzas armadas con una cuota extra de experiencia y con material bélico más apto para la contienda, el resultado final le hubiera sido ampliamente favorable.

El propio J.Moore  reconoció que por ejemplo, de haber explotado el 60% de las bombas arrojadas por los aviones argentinos, se hubieran quedado sin barcos para continuar la campaña. (En otra parte de este trabajo se explican los motivos de dicha dificultad) Luego agregó: " De haber cometido nosotros un error más o los argentinos un error menos, la guerra la hubiéramos perdido irremediablemente"

Sirva este reconocimiento por parte del responsable de las fuerzas Británicas para valorar y reconocer la bravura y convicción con que se combatió y defendió la soberanía de nuestras Islas.