EL FRÍO EN  EL CAMPO DE BATALLA

 Este es un tema que adquirió notable relevancia durante y después del conflicto de Malvinas.

Mucho se habló, se escribió y se criticó, como sucede en la mayoría de los casos, sin el menor conocimiento del tema, sin realizar un análisis ni investigación coherente.

Malvinas y su entorno geográfico y climático, presenta variables que pueden sorprender al individuo que acierte a ubicarse en ese sector del planeta desconociendo en absoluto sus antecedentes.

El problema que representaría - y de hecho lo fue y muy grave - el factor climático, nunca fue desconocido por la cúpula  militar argentina, es más, en muchas oportunidades se les escuchó mencionar públicamente a distintos encumbrados miembros del ejército, que los británicos podían ser derrotados por "el Señor Invierno", haciendo clara alusión a lo difícil del clima austral para esa época del año. Es verdad que ellos lo hacían pensando no en el desarrollo de acciones militares terrestres, sino a las dificultades que debería afrontar la flota británica ante las características de un embravecido Atlántico Sur. Su ignorancia, desconocimiento del tema o simplemente su irresponsabilidad, no les permitieron asumir que la flota británica, es una de las más avezadas y expertas flotas militares del mundo y que su habitual zona de tareas - el Atlántico Norte -  no es precisamente un calmo estanque, por el contrario es muy conocido y respetado el peligro cierto que corren las embarcaciones de todo porte que se atreven a desafiar la furia de sus tormentas.

Por otra parte en todo momento se minimizó las consecuencias que podrían acarrear para las fuerzas propias, en principio, por el inadecuado análisis previo en el que prácticamente se descartaba toda reacción bélica por parte de Gran Bretaña. En segundo lugar, porque aún ante el envío de la Fuerza de tareas, se creía improbable un desembarco en las Islas, a las que consideraban un bastión inexpugnable. Siempre se mantuvo en la mente de los estrategas (..) argentinos la idea de que las fuerzas terrestres no se verían involucradas en un combate serio real y exigente como el que, en definitiva se planteó.

Todas las fuerzas militares beligerantes intervinientes en distintos enfrentamientos registrados a lo largo de la historia, alguna vez, debieron enfrentar el elemento climático como el más importante, despiadado y condicionante factor desencadenante de - en algunos casos - lamentables y costosas derrotas. Por caso se pueden mencionar las desastrosas campañas de Napoleón y de Hitler en Rusia. También los Norteamericanos padecieron las consecuencias de un clima gélido e intemperante, en sus luchas con China, y con Corea, en donde sus ejércitos mal pertrechados - en lo concerniente a calzado y vestimenta - y faltos de entrenamiento adecuado para la supervivencia en un medio climático tan hostil, debieron enfrentar temperaturas de hasta 45ºC. bajo 0º,  y que por efecto del viento llevaban la sensación térmica hasta los - 60º C. Esto provocó en las filas Norteamericanas más de 48.000 bajas situándose el número de muertos en cerca de 30.000, en tanto que, su enemigo, por igual circunstancia, registró un número aún mayor.

En la foto se aprecia uno de los factores que fue una constante en Malvinas, viento, lluvia, barro y frío, mucho frío. 

En el Archipiélago Malvinense, si bien los registros térmicos no alcanzaron guarismos tan extremos, fueron habituales temperaturas de 10 y hasta 15 grados bajo 0º con sensaciones térmicas, por efecto de los fuertes vientos, la lluvia  y la nieve de hasta -30º C.

La extrema juventud de la gran mayoría de los soldados (conscriptos) sumado a su falta de entrenamiento y aclimatación, más el agravante en algunos casos, de vestimenta y/o calzado poco adecuados y al hecho de tener que permanecer días y días en trincheras inundadas y sin resguardo de las inclemencias del clima, conllevó como resultado lógico una muy importante cifra de afectados por el consabido "pie de trinchera" mal muy habitual y conocido que produce terribles dolores que prácticamente paralizan al soldado que lo sufre, producto de la congelación de sus miembros y que si no es atendido adecuadamente y con la rapidez que exigen las circunstancias se deriva prontamente en una gangrena que obliga a la amputación del miembro afectado. También este mal afecta las manos, en Malvinas estos casos fueron muy numerosos, más de lo que razonablemente se podía esperar.

¿Las Causas? Muy simple, el común denominador de esta guerra : LA IMPROVISACIÓN  y/o LA IMPREVISIÓN  por parte de los militares argentinos. En verdad nunca se pensó que realmente se iba a combatir, todo fue desenvolviéndose  un poco a los tropezones, cuando realmente se tomo conciencia de que era inevitable el enfrentamiento, ya era tarde y no había forma de corregir errores o solucionar problemas, porque directamente no había como hacerlo. Dentro de todo ese maremágnum de movimiento de tropas harto incoherente, quienes utilizaron con acierto el sentido común, fueron los responsables de la Infantería de Marina,los que, una vez consolidada la ocupación de las Islas retiraron del lugar al Batallón de Infantería  Nº 1 que se había desempeñado en el desembarco del 2 de Abril y en su lugar envió al más apto Batallón de Infantería Nº 5 que poseía un adecuado entrenamiento para zona fría ( su lugar de asiento normal es Ushuaia, en Tierra del Fuego).

La importancia que tiene el entrenamiento para el desempeño del combatiente en climas fríos, lo da la pauta de que, tanto Norteamérica como Gran Bretaña y demás países de la OTAN dedican muchos millones de dólares para llevar adelante practicas y "juegos de guerra" en zonas de extremas condiciones (Alaska, Terranova, etc.) y todo ello producto de las muy tristes experiencias que sufrieron durante el desarrollo de los distintos conflictos en los que les tocó ser parte.

Por todo ello es que resulta no sólo inexplicable sino inaceptable y hasta criminal, el haberse involucrado en una situación que no tenía para la Argentina  probabilidades ciertas de una resolución favorable. La ignorancia sobre el tema, del pueblo argentino en general, no resulta tan  frustrante como su falta de reconocimiento y comprensión para con los ex combatientes. Aunque si bien dice el refrán que "mal de muchos , es consuelo de tontos" no es aquí el único lugar donde esto pasa. Recientemente en un documental muy ilustrativo al respecto que se emitiera por el Canal Televisivo "The History Channel " Comentaban que el gobierno Norteamericano había efectuado un reconocimiento muy especial a los combatientes del Batallón de paracaidistas 551  (de 1950-51 )que se desempeñaron en las peores condiciones  climáticas posibles ysufrieron uno de los más altos índices de bajas que registran las campañas bélicas mundiales,(producto del increíble frío que debieron soportar - la batalla de ChowSin - )  y lo hizo luego de más de ¡50 años! en el 2001, condecorando a los sobrevivientes de aquel entonces que aún estaban con vida .

De seguir nosotros la misma tendencia - y nada indica lo contrario - es posible que nuestros héroes deban aguardar aún, unos 30 años para que se reconozca su entrega y valor.