DESMALVINIZAR

 otra "zoncera argentina"

El famoso autor argentino Arturo Jauretche escribió entre tantos de sus éxitos el libro "Manual de Zonceras Argentinas" en el que resume muy acertadamente los múltiples dislates políticos, económicos, sociales y culturales en los que ha incurrido la sociedad argentina al vaivén de las conveniencias e imposiciones del país imperialista de turno, basándose fundamentalmente en épocas como el Yrigoyenismo y el Peronismo y sus antagonismos.

Acertadamente el señor Jorge Alberto Gómez director de la biblioteca "Malvinas Argentinas" (Sta Clara) escribió una extensa nota que tituló "Desmalvinizar, otra zoncera argentina" parafraseando justamente a don Arturo Jauretche, la misma fue publicada en la revista "Malvinas Hoy" Nº 5 abril 2005 y transcribimos a continuación una extensa parte de la misma.

Aún no se habían acallado los cañones en el Atlántico Sur cuando las usinas del poder diseñaban la estrategia de la desmalvinización para nuestro país. Como otras premisas imperiales a lo largo de la historia, la desmalvinización penetraría en nuestra sociedad como cuchillo en el agua. Ni siquiera necesitaron sutilezas y hasta desembozaron su objetivo abiertamente. Concluida la batalla de 1982 visitó la Argentina el politicólogo francés Alain Rouquie y profetizó: "Hay que desmalvinizar en la Argentina" Y toda nuestra << inteligencia >> se hizo eco. Medios, editoriales, intelectuales, parecieron competir por superarse en el arrojo desmalvinizador. El premio a la obsecuencia consistía en el reingreso al mundo civilizado y occidental, aceptarnos en el sistema de la globalización que venía a terminar con nuestros males. El ministro de relaciones exteriores de aquel entonces, Dante Caputo, no sólo prologó uno de los bestsellers sobre militarismo y política de Alain Rouquie sino que repitió la fórmula mágica: "Hay que desmalvinizar en la Argentina". El presidente Raúl Alfonsín pasó de las palabras a los hechos y quitó del conjunto de fechas patrias, por decreto, el 2 de abril. Nos llevaría 20 años recuperar la indiscutida fecha malvinera. Sólo aquellos pensadores defensores de las cuestiones nacionales, populares y sociales opusieron la genuina alternativa a la receta impuesta por el enemigo: Malvinizar. Pero no fue suficiente el empeño y la voluntad de esos patriotas ante la avasallante campaña colonialista de desmalvinizar. Desmalvinizar fue y es, sentirnos inferiores, humillados, desarmados  espiritualmente. Es volver a creernos incapaces de protagonizar grandes causas nacionales. Es no creernos capaces de resolver los problemas argentinos con nuestra propia capacidad material e intelectual. Desmalvinizar es repetir, como propia, la versión del enemigo sobre Malvinas. Desmalvinizar es aceptar y repetir que fue Argentina la que inició una << aventura bélica >> es decir << la invasión y la guerra >> olvidando que el origen del problema se inició en 1833 cuando la piratería inglesa invadió nuestras islas y desconociendo el interés geopolítico actual de Gran Bretaña y EE.UU. de crear una fortaleza militar en el Atlántico sur. Nos hicieron creer << agresores >> del conflicto de 1982 cuando en realidad tuvimos casi 150 años de paciente reclamo declamatorio ante la permanente burla diplomática de Inglaterra y sus aliados. Diarios, revistas, publicaciones de todo tipo, libros de estudio, historiadores e intelectuales hablan de << la invasión argentina a Malvinas el 2 de abril de 1982 >> cuando el más mínimo sentido común indica que es imposible invadir algo propio, algo que nos pertenece; sólo puede ser recuperado, si alguien antes lo arrebató, lo invadió por la fuerza (como hizo Gran Bretaña con nuestras Malvinas en 1833). Realmente podría escribirse un libro con la cantidad de zonceras malvineras que el enemigo logró instalar en las mentes argentinas gracias a la colonización pedagógica. Fueron pilares de estas zonceras desmalvinizadoras; los grandes medios de prensa y difusión, muchos profesionales, editoriales, intelectuales, académicos, el sistema educativo en conjunto. Pero a mi entender, la madre que las parió a todas las demás zonceras de Malvinas es <<hay que desmalvinizar en la Argentina >> porque contiene en sí misma la finalidad de autoderrotarnos e imposibilitarnos, como argentinos y como latinoamericanos, ser artífices de nuestro propio destino.-