EDITORIAL

 

Muchos seguramente querrán encontrar en el desarrollo de este trabajo, en lo referente al conflicto armado de 1982, denuncias sobre la inhumanidad de los ingleses, o el mal trato que la oficialidad y/o suboficialidad argentina dispensó a sus soldados, denuncias de crímenes de guerra etc. Lo denotan los e-mails que recibimos a diario, generalmente de desinformados e inocentes jóvenes que sólo conocen el conflicto Malvinas a partir de las ideas que de ella se formaran sus mayores o desde imágenes y películas como "ILUMINADOS POR EL FUEGO" en las que se muestra sólo el soldado maltratado, el soldado castigado, el soldado que llora por su madre, el soldado hambriento, sin analizar ni ahondar en las causas ni consecuencias tratando de crear un concepto aberrante de la situación a todas luces parcial e interesado. Nunca vemos el soldado patriota, el soldado valiente, el soldado que combatió con valor y decisión asumiendo las condiciones de una guerra.

Es menester aclarar que este tipo de trabajo no es el que deseamos llevar adelante en este sitio.

Muchas personas - la gran mayoría en realidad - es como si vivieran en una burbuja y desconocieran lo que es una guerra, sin importar de que tipo y tiempo hablemos. Partamos de la base de que la guerra en sí es la más cruel absurda y despiadada manifestación de la barbarie humana, el hombre que participa de ella, a medida que trascurre el tiempo y las circunstancias va adquiriendo un comportamiento que lo retrotrae a sus más bajos y elementales instintos, dependiendo su comportamiento de la cultura y educación personal que haya recibido, a su capacidad de discernir, a su capacidad de raciocinio, su sentir patriótico y  su estabilidad emocional. Mucho influye también su edad y el lugar o las condiciones en que se debe desenvolver.

No son infrecuentes la perdida de coherencia la demencia y/o las diferentes  manifestaciones de insubordinación y actitudes que se catalogan de "cobardía" dependiendo mucho del lugar en que se desarrollen las acciones y el medio ambiental o climático en que transcurren. En muchos casos batallones enteros quedan en primera línea rodeados de enemigos, errores de comunicación o interpretación llega a enfrentar fracciones de un mismo bando (pasó en la guerra de Irak a los norteamericanos) En otras circunstancias es imposible abastecerlos de munición y hasta de alimentos por el accionar enemigo, que lleva adelante estas acciones que sólo persiguen mermar la resistencia física y fundamentalmente psíquica del combatiente, lo que lo convierte en un elemento fácil de dominar.

Para entender y apreciar este tipo de acciones es menester, - para quienes las ignoren - leer, consultar la historia y encontrarán los más increíbles actos de barbarie sin importar de que tiempo de la historia hablamos.

No debemos olvidar que el hombre - refiriéndose a la especie humana en sus inicios - creció y se desarrolló en un ambiente hostil en el que sólo sobrevivía el más apto, el más fuerte y el que no titubeaba entre matar o morir.

Las guerras, aún las más modernas mantienen incólume esa premisa. En el adiestramiento de los soldados - con más énfasis en los profesionales o mercenarios - se los condiciona para que actúen y reaccionen con la máxima eficacia, convirtiéndolos literalmente en una máquina de matar sin escrúpulos ni sentimientos.

Muchas personas creen cuando ven alguna película ambientada en épocas de los distintos imperios (romanos, bárbaros etc) que esa crueldad que muestran eran propias de esas épocas. Muy por el contrario hoy en día lo que cambia en un campo de batalla es la sofisticación de los elementos y de los armamentos utilizados, los que al ser poderosos y de destrucción masiva parecieran alejar de nuestros ojos las masacres que provocan, ya que sólo se ve la explosión y luego el silencio del fuego enemigo, pero llegada la lucha cuerpo a cuerpo o trinchera por trinchera, nada cambio desde el inicio de los tiempos hasta nuestros días.

En el caso de los soldados argentinos, se magnificaron algunas de estas circunstancias por razones lógicas, la primera quizá fue la excesiva juventud de los mismos sumado a ello la escasa o nula capacitación recibida.

En muchas de las entrevistas que llevamos a cabo a los distintos combatientes se denotaba el grado de repercusión  que había tenido para el individuo las circunstancias vividas de acuerdo a la instrucción y a su propia visión de los hechos. Conocimos personalmente el pensar y sentir de un soldado a través de las cartas que les enviaba a sus familiares, en las que denotaba su valor y el orgullo que para él representaba el hecho de combatir por su patria. Este valiente murió en Malvinas el 8 de junio de 1982 y había llegado a las islas presentándose como voluntario, ya que había retornado a la vida civil hacía meses.

Seguramente se vivieron y protagonizaron muchos casos de abusos y actos criminales por parte de ambos bandos, nuestras investigaciones así lo certifican, pero lejos de pretender justificarlos entendemos que ellos están lamentablemente insertos dentro de las ponzoñosa y aberrante lacra que conlleva una guerra.

¿Alguien ignora - para hablar de tiempos contemporáneos - la barbarie de la primera guerra mundial en la que se protagonizaron verdaderas carnicerías y el uso masivo por ambos bandos de gases venenosos y armas químicas dejó secuelas de miles y miles de ciegos, mutilados y desquiciados.

Se la llamó "la gran guerra" y las distintas personalidades de las potencias participantes horrorizadas por la descarnada violencia y deshumanizado proceder, a su finalización fijaron pautas para en principio, evitar una nueva conflagración y en caso de llegar a ella -  aunque nadie lo creía posible -  tratar de "humanizarla". 

Sin embargo tiempo después el mundo se vio sacudido nuevamente por este flagelo, y a su finalización le siguieron cientos de conflictos que perduran hasta nuestros días en guerras regulares, guerrillas o el moderno terrorismo en el que los principales participantes son inocentes que ignoran totalmente su triste destino.

En definitiva, nadie defiende lo indefendible, pero tampoco podemos ser tan inocentes o cínicos como para no aceptar una realidad absoluta.

 

EJEMPLO

 

El siguiente es un envío de correo que recibimos. Lo publicamos por que el mismo no nos fue enviado a nosotros en exclusividad sino en forma pública y masiva. En esta misma página a continuación publicamos la respuesta que le enviamos, también la hacemos pública porque ambas son una clara demostración de dos puntos de vista casi opuestos y aunque resulte extraño, persiguiendo un mismo fin. Lamentablemente son muchos los ex soldados que comparten la idea del autor del primer envío, aunque afortunadamente son también muchos los que con el pasar de los años van razonando y entendiendo la realidad incuestionable. 

Un ex combatiente,  amigo entrañable y verdadero héroe de Malvinas (condecorado con la medalla al valor en combate) de quién obviaremos su nombre por saber de su humildad y deseo de permanecer en el anonimato, cuando leyó la carta nos comentó: Este individuo evidentemente es de esos que piensan que ellos solos estuvieron en la guerra, me hace acordar mucho a ese tipo de soldaditos que se ven en "Iluminados por el Fuego"

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LA FEDERACIÓN DE VETERANOS DE GUERRA
O EL PODER CORRUPTIVO DEL IMPERIO
 
 
Mañana y pasado, 28 y 29 de diciembre se cumplirán 17 años de la fundación de la Federación de Veteranos de Guerra de la República Argentina.
 
Triste conmemoración para una entidad que nació con un sueño revolucionario, con la pretensión de ser la entidad nacional que congregara a la inmensa mayoría de los jóvenes que fuimos a defender a nuestra Patria contra un enemigo histórico, y que hoy se arrodilla ante el enemigo.
 
Durante casi una década logró movilizar e integrar a las organizaciones de veteranos de guerra de todo el país, obteniendo un piso importante de reconocimientos sociales para los ex soldados combatientes, sin olvidar la reivindicación de la Causa nacional y popular de recuperación de nuestra soberanía, en un contexto extremadamente difícil como fue la década del ’90.
 
Porque a pesar de promover la sanción de nuevas leyes y la concreción de políticas públicas durante el Gobierno de Menem, la Federación de Veteranos de Guerra no transigió con la política de relaciones carnales y la teoría del realismo periférico, que como agentes del imperio promovieron y ejecutaron Guido Di Tella y Carlos Escudé, durante las presidencias del riojano.
 
Guardo en mi archivo decenas de documentos gráficos, donde ante cada actitud genuflexa de ese Gobierno, la Federación respondía con dignidad desafiante. Por ejemplo, cuando Di Tella nos envió una carta a muchos veteranos de guerra, luego de cometer las payasadas de enviar ositos a los kelpers, y se la quemamos en acto público durante una peregrinación a la Basílica de Luján un dos de abril. O cuando echamos al Almirante Rojas y otros energúmenos de la Plaza de Retiro, frente al Monumento a los Caídos, mientras Menem hablaba de reconciliación con esos criminales. O cuando el entonces Presidente de la Nación invitó a miembros de la Federación a viajar con él en la comitiva a Londres y lo invitamos a acoplarse al boicot económico al capital británico que promovía por ese entonces la Federación. O cuando publicábamos en nuestro periódico los fundamentos esgrimidos por Alejandro Olmos para invalidar la fraudulenta deuda externa, o de Félix Herrero sobre la defensa del petróleo argentino, mientras Cavallo, Menem, los Gobernadores de las provincias petroleras y el Congreso Nacional privatizaban YPF. O cuando en la última Declamación Conjunta firmada entre Argentina y Gran Bretaña denunciábamos la claudicación y los diarios titulaban Veteranos en pie de Guerra. O cuando denunciamos los crímenes de guerra cometidos por las tropas de Margaret Thatcher, en especial el hundimiento del Crucero Gral. Belgrano, logrando que se creara la Comisión Investigadora en el Ministerio de Defensa, primero, y en el Congreso de la Nación, después. O cuando logramos ridiculizar a Scotland Yard en su fantochada de investigación sobre esos crímenes de guerra, con la complicidad de la Chancillería argentina.
 
Podríamos continuar durante horas describiendo todas las actitudes dignas que la Federación asumió durante la década menemista, desmintiendo a quienes acusan a esa institución de complicidad con el régimen. Por el contrario, salvo el acompañamiento silenciado de muchos patriotas, la Federación fue una de las más sólidas organizaciones en la defensa de la causa nacional y popular durante esos años, mientras muchos callaban o directamente participaban del festín de la destrucción del Estado Nacional. Y por eso nos ganamos el odio del régimen gorila y cipayo.
 
Hoy, en las vísperas de un nuevo aniversario de su nacimiento, nos enteramos por el  diario Clarín, que quienes dicen conducir la Federación, se habrían reunido con Carol Thatcher junto a un par de madres de Caídos en el Crucero Gral. Belgrano en la confitería La Ideal.
 
Trágico destino de algunas organizaciones, que se mueren sin que nos demos cuenta. Sin partida de defunción ni entierro, ni cortejo fúnebre, ni aviso neurológico, ni flores.
 
Porque lo que se parió con años de esfuerzo, juntando hombre a hombre, organización por organización, dándole proyecto, estrategia y destino, mediocres traidorzuelos con el único afán de figuración y pequeñas ventajas personales son capaces de destruir en poco tiempo.
 
¡Saludo a los sepultureros de la Federación de Veteranos de Guerra de la Republica Argentina: a Héctor Beiroa, Rubén Roberto Rada, Arturo Vallejos, Mario Madrid, Daniel Darío David, Juan Fernández, y todos sus cómplices, que le regalaron al régimen colonial la destrucción del sueño de miles de ex soldados combatientes en Malvinas!
 
¡Que sigan disfrutando de los five tea o clock y de los asaditos con sus semejantes del CECIM La Plata, con la loca linda cuya madre asesinó a 323 compañeros el 2 de mayo de 1982, para consumar la nueva invasión de Malvinas!
 
¡Que Dios les tenga piedad por su traición, porque no la tendrán ni de los 649 Héroes que descansan en nuestras tierras o mares australes, ni de los que guardamos el orgullo de haber combatido al imperio anglosajón, ni de los argentinos con memoria!
 
 
 
César González Trejo, ex soldado combatiente en Malvinas. Fundador de la Federación de Veteranos de Guerra de la República Argentina
Buenos Aires, 27 de diciembre de 2006
 

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Estimado César: Hemos leído detenidamente tu carta, la que pensamos que nos fue enviada en base a nuestra actividad en Internet, por la página www.porsiempremalvinas.com.ar.
Lamentamos discrepar en algunos de tus conceptos, al menos en los básicos.
Entendemos tu posición aunque en verdad no la compartimos, al menos en la mayoría de tus opiniones.
Dejando de lado el resentimiento y el odio que se trasluce en tu forma de expresarte y que como mencionamos anteriormente, lo comprendemos, no es sin embargo motivo suficiente para negar actitudes y procederes lógicos. Con tu forma de pensar (que muchos excombatientes comparten) Alemania no estaría hoy integrada al mundo. tampoco lo estaría Japón por poner tan sólo dos ejemplos importantes, deberás reconocer que en ambos casos padecieron en carne propia infinitamente más, en las guerras, que nuestra Nación, sin embargo se levantaron de sus cenizas e iniciaron su reconstrucción dejando a un lado los odios y las antipatías, sin que esto signifique una claudicación o un desprecio por lo que pudieran considerar justo ante sus ojos. Simplemente es imposible crecer, progresar e integrarse al mundo bajo el imperio del resentimiento y el permanente regreso al pasado. Lo que tú opinas de la guerra y de los derechos argentinos, es materia de discusión y discrepancia por parte de las demás naciones. No somos los dueños de la verdad, no por ello deberemos renunciar o renegar de nuestros derechos, pero a nada conduce, al menos a nada bueno, el hecho de no aceptar que no todo lo sucedido es "culpa del otro" No olvides que ante los ojos del mundo somos "un país agresor" de nada valen los derechos que nos asisten si equivocamos nuestro proceder. El propio Ronald Regan siendo el presidente de los Estados Unidos en ese entonces, mencionó que él no discutía sobre los derechos que le asistían a la Argentina en su reclamo de soberanía sobre las Islas, pero lo que era inaceptable para el mundo libre, era la actitud Argentina y su recurrir a la fuerza para dirimir la cuestión.  Claro que sabemos positivamente que esto no es "tan así" pero debemos aceptarlo pues es el Status quo que gobierna el mundo. Tampoco estamos de acuerdo en cuanto al "acto criminal" referente al Gral Belgrano. Sin negar la conveniencia a los intereses británicos que su hundimiento significó, el mismo es un simple acto de guerra y pensar que los fallecidos en la acción fueron victimas de un asesinato y no de un acto de guerra es hacerles un flaco favor y otorgarles el rol de simples bobos asesinados sin razón y no el de héroes de guerra. Tanto el comandante del Belgrano como su tripulación, y también por cierto la plana mayor de las fuerzas armadas sabían a lo que se exponían. En un comunicado difundido por gran Bretaña se mencionaba textualmente:

"Será atacada cualquier nave o aeronave de bandera Argentina dentro o fuera de la zona de exclusión decretada, si a criterio del Reino Unido representara riesgo para la Fuerza de Tareas"

De hecho el Belgrano reunía esas y otras condiciones que lo convirtieron en un blanco apetecible, pero la culpabilidad por su hundimiento debe buscarse más por el lado de la miopía estratégica y militar de las fuerzas argentinas que por el lado británico. En cuanto a las actitudes y crímenes de guerra, si bien son inaceptables, son moneda corriente en toda confrontación y fueron llevados a cabo por todas las fuerzas militares intervinientes en cada conflicto bélico.

Como mencionó en una oportunidad el Brigadier Lamidoso (Comandante en jefe de la Fuerza Aérea Argentina en 1982) "La caballerosidad en la guerra se terminó en la edad media" Cualquier acto, por bajo y ruin que resulte es aceptado en tanto conduzca al éxito de la misión. ¿Puede Japón aceptar como lógico y razonable el empleo de bombas atómicas contra la inocente población civil de su país por parte de los Norteamericanos? Creemos que no sólo Japón discrepará al respecto pero, debemos aceptar que "el mundo libre" (Hipócrita definición por amos del Mundo) logró el objetivo de terminar la guerra con el saldo positivo a su favor. Por todo ello estimado César, es que discrepamos en los conceptos que te mencionamos sin dejar de reconocer la realidad. Procuramos enaltecer y valorar la actitud de los combatientes pero ello no ha de lograrse encerrándose en conceptos perimidos para la sociedad mundial ni rechazando la realidad como tal. Dios bendiga a los excombatientes, vivos o muertos, son parte intrínseca e indisoluble de nuestro pasado, reconozcamos su valor y dignifiquemos su proceder, pero enterremos definitivamente los odios que no conducen a buen puerto y es posible que algún día llegue al poder político nacional alguna mente iluminada que nos permita reivindicar nuestras legítimas aspiraciones. Un abrazo. Oscar