Editorial de: www.porsiempremalvinas.com.ar

(Publicado en varios medios)

 

“LA TIERRA DE LOS SIN LEY”

 

Un periódico británico publicó esta frase en sus páginas cuando daba cuenta del inicio de la denominada Cumbre de las Américas haciendo referencia al sitio en que tendría lugar su desarrollo.

Muchos argentinos se sintieron molestos y ofendidos por esta expresión, sin embargo una vez más los británicos demuestran que pueden ser piratas, pero no estúpidos, tienen un conocimiento acabado del mundo que los rodea y catalogan correctamente, aunque cause el escozor de muchos.

El The Wall Street Journal publicó: “La Argentina tiene menos democracia que Irak”

Tampoco en este caso la expresión es impropia, a la luz de los hechos y actitudes.

La Argentina, o más precisamente, el argentino ha dado acabadas muestras de ignorar el verdadero significado del término “democracia”, es común escuchar: “yo hago lo que quiero, para eso estamos en democracia”. Por una cuestión de ignorancia o de conveniencia, tendemos a creer y aceptar que en un gobierno de esas características, todo nos está permitido, que las libertades son absolutas. Cuando esto ocurre, se pierden los valores, las referencias y se desemboca en el caos.

Como todo en la vida también esta condición tiene – o al menos debería tener – sus limitaciones lógicas, y estas deben ser las que marcan las leyes vigentes y que fundamentalmente se apoyan en el sentido común. “La libertad absoluta” desmadrada e incontrolada, deviene inexorablemente en la “Anarquía” En esta condición, sí, tiene sentido y razón los desmanes y las actitudes que a diario contemplamos con estupor los ciudadanos comunes, trabajadores y civilizados que sólo pretendemos vivir dignamente y con la seguridad que deben brindarnos las instituciones creadas para tal fin.

Esta situación que para muchos tiene sus justificativos en innumerables motivos, arranca hace varias décadas, y se origina sin dudas en tres pilares – o más concretamente – en la falla de esos tres pilares y que son: Cultura, Educación y Respeto.

La Cultura a que hacemos referencia, no debe ser confundida con educación, por eso las mencionamos separadamente, muchas veces se emplea  inapropiada o ignorantemente la expresión, ya que se tiende a unificarlas, dando por descontado que una persona culta es por lógica, educada y si bien esto puede ser así en la mayoría de los casos, tiene también sus excepciones. Educación es un término muy amplio, es aquello que adquirimos en las escuelas, centros de estudio y universidades y que nos permite ampliar o adquirir conocimientos en diversas áreas y que más tarde nos sirven para desempeñar distintas funciones a las que nos dediquemos, lo que básicamente se llama instrucción, pero la cultura implica en principio la aplicación en nuestra vida de la razón, del sentido común, de la vergüenza y del respeto, el respeto en todas sus formas, a la ley, a los superiores a los demás, a los signos patrios, a nuestra propia identidad . Cuantas veces nos ha pasado de conocer y/o tratar a una persona que nos sorprende por sus modos y su comportamiento y luego descubrimos que hasta puede ser analfabeta, y sin embargo es culta, y cuando se adquiere esa condición, el respeto surge por analogía, ya que una persona culta es por lógica respetuosa, condición que no siempre mantiene adecuadamente una persona instruida, de ello han dado acabadas muestras los estudiantes universitarios en el devenir de la historia de nuestro país, e incluso del resto del mundo, en los que protagonizaron múltiples actos de violencia e irracionalidad, y nadie puede negar la condición de “instruidos” de estos individuos, sin embargo carecen de la necesaria cultura.

La educación por otra parte tiene también sus distintas acepciones e interpretaciones, ya que comprende el aprendizaje de las normas de convivencia y respeto, lo que se llama cultura. Como ven damos vueltas y siempre terminamos en lo mismo, son tres condiciones que deben darse en conjunto para que una sociedad civilizada pueda vivir adecuadamente en democracia, ya que, democracia es un modo de vida en el que debe imperar el respeto. “En democracia, para ser libre, se debe ser esclavo de las leyes”.

Las deformaciones y aberraciones que hoy imperan en los conceptos y actitudes, provienen del seno de una sociedad enferma, carente de valores, acostumbrada a crecer y vivir bajo el yugo de gobiernos totalitarios y vaivenes económicos que socavaron sus principios, la falta de trabajo, de oportunidades reales, las frustraciones, y los pésimos programas educativos, llevaron a nuestra juventud a preferir y adoptar formas de vida y conceptos foráneos, conduciéndonos a la pérdida de nuestra identidad, o lo que es más grave, a la adopción de una nueva y que por resultar impropia y mal copiada termina siendo una aberración de conceptos y valores. Gran parte de responsabilidad le cabe al periodismo que poblado en sus filas de muchos de sus integrantes provenientes de esas generaciones de “incultos” crearon en la comunidad falsas imágenes y escalas de valores, haciendo uso inadecuado de la excesiva libertad de expresión  que se le otorgara en el gobierno del Dr. Menem, luego de años de represión y censura. Es común caer en el abuso de poder y nadie puede ignorar el tremendo poder que tiene la prensa, pero Alberdi, el padre del periodismo argentino y al que todo periodista  venera y respeta en sus conceptos, dijo: “El exceso de libertad de prensa es tan perjudicial como la censura de prensa, ya que convierte a esta en Dictadura de prensa”.   Las soluciones no son fáciles ni sencillas, nadie quiere ser “el malo de la película” pero si no se cuenta con las agallas o la capacidad necesaria no será posible el cambio. Los gobiernos utilizaron a las masas para su provecho personal (es mucho más fácil manejar y dominar a los ignorantes) y por ello ninguno puso el acento en la educación escolar. Sarmiento, un prócer poco reconocido y hasta despreciado por muchos, fue un visionario y sabía que el futuro de una Nación se basa en el poder intelectual de sus habitantes, es más poderoso un país pequeño con una población inteligente, que un país superpoblado pero sumido en la ignorancia, y la ignorancia puede ser de distinta índole pero ninguna es beneficiosa, es menester también interpretar correctamente el término y no confundir ignorancia con brutalidad (aunque en algunos casos van de la mano) Ignorante es aquel que no ha tenido la oportunidad de aprender o instruirse, en tanto que bruto puede ser cualquiera, instruido o no, ya que esta es una particularidad intrínseca de la personalidad de cada uno.

Hechos como los vividos en Mar del Plata y en Buenos Aires con motivo de la visita del Presidente de los Estados Unidos, no son llevados a cabo por gente pobre y/o sin trabajo, sino protagonizados por una horda de forajidos. El Martín Fierro, la gran obra literaria de José Hernández, considerada “Biblia de los argentinos” menciona:

“El hombre de razón, no roba jamás un cobre, pues no es vergüenza ser pobre y es vergüenza SER LADRÓN.        

 

Por todo ello debemos reflexionar sobre lo que nos ocurre antes que ofendernos por las expresiones y términos con que se nos cataloga en otras latitudes. En primer lugar, por que la verdad duele, pero no ofende, y en segundo lugar, para ofenderse, hay que tener vergüenza. Y vergüenza - en la acepción indicada para esta condición -  es la turbación del ánimo causada por una falta cometida. En tanto no lo asumamos y en tanto los gobiernos y la falta de justicia sigan permitiendo estas actitudes, deberemos aceptar que vivimos en :

"LA TIERRA DE LOS SIN LEY”.