NICOLÁS KASANZEW Corresponsal de guerra presente en las Islas durante el desarrollo de las acciones militares, abandonó las Islas en el último vuelo de un Hércules llevado a cabo la noche del 13 de Junio de 1982.

En su libro "LA PASIÓN SEGÚN MALVINAS" comenta los pormenores de esa circunstancia, recuerda que ese avión llegó a la pista de Puerto Argentino desde el continente transportando en su bodega un cañón CITEFA de 155mm. Menciona además que el comandante de la aeronave, Víctor Borchert se entera de que el General Mario Benjamín Menéndez había decidido rendir la plaza, visiblemente ofuscado declara que él no iba a rendir el avión por lo que descargaba e inmediatamente regresaba al continente.

Relata Nicolás que debido a las alertas rojas por la presencia de los Harriers en la zona y el constante cañoneo a que era sometido el aeropuerto, debieron postergar la partida por unos 40 minutos y cuando al fin decidieron partir lo hicieron en medio de una nueva alerta y más cañoneos.

Este corresponsal, testigo de los acontecimientos vio frustrada su actuación ya que del material fotográfico y filmaciones que habían registrado en el lugar más del 95% le fue censurado, secuestrado y más tarde destruido, sólo pudo "escamotear" unos tres rollos que transportó personalmente y que son muchas de las fotos que ilustran este magnífico libro en el que vuelca sus experiencias y las vicisitudes que viviera él, sus compañeros camarógrafos y fundamentalmente los combatientes, de los que hace -al igual que nosotros- una encendida defensa y lucha en procura del reconocimiento del que aún no son merecedores.

Este ejemplar del magnífico libro comentado llegó a nuestras manos por un envío personal de su autor, gesto que enaltece aún más, si cabe, su personalidad y hombría de bien. En otra demostración de su desinteresada lucha en favor del reconocimiento de la Gesta de Malvinas y la actuación de las fuerzas armadas, nos autorizó  a hacer uso irrestricto del material que lo conforma para volcarlo en esta página, en nombre de nuestros muchos visitantes y por supuesto en el  propio el eterno agradecimiento y reconocimiento al amigo Nicolás.

Las siguientes son sólo una mínima muestra del material que ilustra el libro, cada foto es acompañada con el comentario que se registra en el mismo (SIC) 

             

              Esta es la tapa del magnífico libro de nuestro amigo Nicolás, en su fotografía se aprecia al autor disparando un Obús de 105mm en dirección al Monte Longdon en apoyo a nuestras tropas. Ese fue un gusto que quiso darse, sentir en carne propia la satisfacción de aportar algo por la Patria asistiendo a las tropas que luchaban por su Soberanía.

 

El cuartel de Moody Brook, en las afueras de Puerto Argentino, era bombardeado permanentemente, desde el agua cielo y tierra, por varias motivos. El principal, porque el general Jofré lo había designado como sede del comando de su brigada, aunque en realidad el "Caballo", tal su apodo, permanecía en Puerto Argentino a cubierto de los ataques ingleses, que no iban a correr el riesgo de matar Kelpers. O sea que la guarnición del cuartel servía de señuelo. Pero además, como había sido cuartel de los Royal Marines, los británicos conocían muy bien sus coordenadas y lo usaban para reglar el tiro, es decir, como guía para luego batir otros blancos. Y no pararon hasta incendiar el cuartel y poner fuera de combate a su jefe. El Mayor Baneta fue herido en la nuca por la misma bomba de Harrier que mató a tres de sus soldados - Mosto, Indino y Rodríguez. Baneta se salvó milagrosamente. Aún hoy, al oficial se le caen las lágrimas cuando recuerda a sus conscriptos, caídos en este lugar "Prometí a mis hombres que los traería a todos de vuelta al continente y no cumplí", me dice, a pesar de que sus soldados que lo siguen idolatrando y se reúnen con su antiguo jefe todos los meses, atestiguan que hizo todo lo humanamente posible para preservar a sus hombres.

 

25 de Mayo. Fiesta Patria en Malvinas. A la derecha, conscriptos de la compañía 181 de la Policía Militar al mando del mayor Berazay. La formación canta el himno nacional y rinde honores a la bandera. Días más tarde, tras el último combate, el capitán Luis Daniel "Viento" de Urquiza, del Batallón Logístico 10, cortó la driza de esta misma bandera con su puñal y la escondió en el forro de su gabán, trayéndola luego al continente. En la actualidad está en el monumento a la bandera en Rosario.

 

Como aquí, en muchas de las posiciones ondeaba la bandera Argentina. Pero sería         infructuoso buscarla ahora en las películas sobre Malvinas, inspiradas en el odio           ideológico y por ende, reñidas con la realidad.

 

Tanta era la frecuencia de los disparos que se efectuaban, que no había tiempo de despejar los alrededores de la pieza. Se observa la gran cantidad  de envases de proyectiles y vainas servidas, como así también, a la izquierda, recostados, los proyectiles listos para cargar. El soldado cargador, con el proyectil en sus brazos, en esta posición, preparado para recargar tan pronto el tubo vuelva del retroceso y saque la vaina servida. El disparador, junto con el jefe de pieza (a la derecha) miran en sentido contrario al disparo, para así poder ver al oficial que dirige el tiro, e imparte la orden de fuego  bajando el brazo. Es que el ruido era ensordecedor y así se aceleraba la transmisión de la orden.

 

Una ametralladora MAG 12,7mm. de la Fuerza Aérea, apostada en los alrededores del aeropuerto. El escuadrón de tropa de la Base Aérea Malvinas estaba al mando del capitán Pedro Neldo Mena. Sus soldados tenían sólo dos meses de instrucción, pero el adiestramiento fue exitosamente completado en el archipiélago.

 

Promediando el conflicto, me fue dada la orden de no filmar más conscriptos, "para no mostrar que tenemos soldados bisoños" O0rden absurda que desobedecí. Porque contrariaba el sentido común (la edad de los soldados era vox populi) porque violaba la ética periodística, pero por sobre todo porque privaba a los conscriptos de la dicha de imaginar que sus rostros serían vistos por familiares y amigos (aunque no pudieran decir toda la verdad en las entrevistas). Nuestra presencia en las trincheras les levantaba visiblemente la moral. " Si estos locos, a los que nadie obliga, andan voluntariamente por acá - discurrían - Tan grave no debe ser la cosa. Mi negativa fue muy probablemente un factor más para que proscribieran mi material.

 

Al hacer el 21 de mayo un vuelo de reconocimiento sobre San Carlos, el teniente de navío Owen Guillermo Crippa se vio de improviso frente a toda la flota inglesa. Sin titubear un instante, dirigió su avión de entrenamiento avanzado Aeromacchi 4-A-115 contra la fragata Argonaut y le descargó todos sus misiles, alcanzándola. Luego mientras hacía el escape zigzagueando entre los navíos ingleses, iba anotando en su rodillera la disposición de los barcos de la flota. Regresó a la base gritando que le recargaran los misiles para volver a atacar. Por su hazaña, recibió la "Cruz al Heroico valor en combate".

NOTA: Los "misiles" a los que hace mención nuestro amigo Kasanzew en el epígrafe de esta foto, eran en realidad cohetes de disparo libre sin sistema de direccionamiento autónomo, los que estos aviones transportan en coheteras subalares.

 

Óleo del Cap. Res. Exequiel Martínez

"El día más negro de la Royal Navy" así llamaron los ingleses el 8 de junio, cuando al desembarcar en Bahía Agradable fueron sorprendidos por los Halcones de la Fuerza Aérea. La escuadrilla de Skyhawks integrada por Cachón, Rinke y Carmona, Hundió el transporte de tropas Sir Galahad y la formada por el teniente Gálvez y el alférez Gómez incendió el Sir Tristam.  Minutos después, dos escuadrillas de Mirage Dagger (Capitanes Cimatti y Rohde, primeros tenientes Gabari y Ratti, mayor Martínez) convirtieron en un colador la fragata misilística Plymouth. Sin embargo en la segunda oleada de Skyhawks, ya perdido el elemento sorpresa (aunque se llegó a hundir el lanchón de desembarco Fearless) los Harriers con sus misiles Sidewindeer, lograron abatir a tres quijotes alados, Danilo Bolzán, Juan José Arrarás y Alfredo Vásquez.

Estas son sólo una muestra de las decenas de fotografías y notas que pueblan el magnífico libro de nuestro amigo Kasanzew,  respetamos fielmente los enunciados de cada foto expuesta aquí efectuando sólo la pequeña acotación sobre los misiles.

Agradecemos a este periodista toda su entrega y persistencia en la lucha por salvaguardar para las futuras generaciones lo que significó, o más precisamente debiera significar la Gloriosa Gesta de Malvinas.