Carta abierta a la Presidente de la Nación, por la señora esposa del Capitán de Fragata (Post Mortem) Pedro Giachino, caído en Malvinas.
saludos,


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Me dirijo a la Sra. Presidente De La Nación. como ciudadana argentina que se ha sentido ofendida por su calificación de “perros”, a los que no pensamos como usted.

Si no me gustaran tanto los perros y estuviera en edad escolar le respondería a la Sra Presidente, con aquella frase que utilizábamos cuando nos sentíamos tocados por algún insulto:
“MÁS… SERAS…”
Seguramente, la Sra. Presidente, acostumbrada a estar rodeada de pichichos, que mueven la cola, se paran en dos patitas, lamen su mano, cuando les tira “una cascarita crocante como galletita, ” barrunta que la raza canina solo ladra para defender a su amo o cuando tiene hambre.
En este año del “Fondo”del Bicentenario olvida la Sra. Presidente que esos “perros” mandamos nuestros”cachorros, ” hace muy poco a Malvinas a dar su vida con desinterés y entrega para defender esa Patria, que le otorgó los privilegios que hoy detenta y de los cuales hace uso y abuso.
Estos doscientos años, que intenta homenajear, supieron poner a La Argentina, entre los grandes países del mundo y hoy su declinación es motivo de escarnio y burla, de aquellos mismos que la admiraron y no precisamente por los ladridos de los “perros”, sino por los “aullidos” de un pueblo harto de
banalidades y revanchismos.
Sus consideraciones zoológicas no son muy felices.
Le aseguro que por más pollo que coma, no va a volar, (tal vez si las vacas, que están “por las nubes” ) y que si se atosiga con cerdo, lo que va a lograr es que le explote la otra carótida “al compañero de toda su vida”. Le saltó la “derecha”, si le salta la “izquierda”, se va poner la cosa a…”cara de perro”(me refería a las carótidas, por supuesto)
Creo, Sra. Presidente, que su ofensa gratuita a los argentinos, de la cual exceptúa a los “101 dálmatas”, que la aplauden, es porque teme la aparición del “Mastín de los Barskeville”en medio de la noche sombría de su soledad y su ostracismo.
“Perro que ladra, no muerde”, así que cabalgue serena, no busque”los molinos de viento”que avizora en su desmesura y no ofenda más a sus compatriotas a los cuales juró servir.

De lo contrario, “no va a tener, un perro que le ladre…”

Guau, guau, guau…
Autor: María Delicia Rearte De Giachino
DNI: 1605228