Veinticinco años de una gesta gloriosa.

Llegamos por el paso indefectible del tiempo a conmemorar ya los 25 años de la guerra de las Malvinas

Contrariamente a lo que podría suponerse en un principio, lo hacemos inmersos en una sociedad que aún hoy no sólo no ha sabido reconocer a sus héroes sino que en algunos casos los ignora con absoluta indiferencia o los menosprecia asignándoles la condición de verdaderos sátrapas.

Poco se puede lograr para revertir una situación que a las claras pinta la escasa o nula capacidad de discernir que posee actualmente la sociedad argentina sumida merced a largos años de pobres sistemas de enseñanza en los que se dejó de lado la concientización patriótica. Responsables de ello resultan tanto los malos gobiernos como la absoluta falta de vocación de los docentes, quienes perdieron aquel fuego sagrado que movía a sus ancestros, quienes privilegiaban la calidad de la enseñanza por sobre sus apetencias monetarias, y esto no significa que un maestro no debe ganar un sueldo digno, muy por el contrario creemos que deberían ser los mejor pagos ya que son los formadores de futuro para el país pero, una cosa no quita la otra.

Más comprensible resulta la actitud gubernamental ya que es mucho más fácil engañar y dominar a una población ignorante, la actualidad es evidente al respecto, pero también es verdad que nadie es más ignorante que quién desea serlo.

La lucha por la concientización y el reconocimiento de los valores humanos es ardua, amarga y muchas veces, infructuosa pero ningún gran objetivo se alcanza sin dejar en el camino jirones de nuestra propia vida.

La historia de la humanidad toda, nos muestra sus permanentes ciclos evolutivos en los que se avanza o retrocede según las circunstancias imperantes.

NADIE PUEDE CAMBIAR EL PASADO PERO, CUALQUIERA PUEDE CONTARLO AL REVÉS

Prueba de ello es la reciente película realizada por una empresa japonesa sobre la Isla de IWO JIMA archipiélago volcánico perteneciente a Japón, administrada por los EE.UU. desde 1951 y hasta 1968 en que fue devuelta a sus legítimos dueños (la Nación Nipona).

Quienes tengan edad suficiente o hayan leído o cuanto menos visto alguna película al respecto, saben de la importancia que esta isla tuvo en el transcurso de la segunda guerra mundial, particularmente en el enfrentamiento EE.UU/JAPÓN. En ella se llevaron a cabo los más sangrientos combates de que se tenga historia y que produjeran para ambos bandos la mayor cantidad de bajas en el conflicto, es más, fue lo que en definitiva convenció al presidente norteamericano de la conveniencia de utilizar la bomba atómica contra Japón ya que se calculaba que en la consecución de la guerra con la metodología  tradicional hasta ese momento, la toma definitiva del país Nipón implicaría merced a sus sangrientos métodos y formas de lucha a la pérdida de cientos de miles de vidas por parte de los EE.UU. A nadie escapa la sanguinaria forma de lucha y los métodos utilizados por Japón y que no sólo los norteamericanos sufrieron, sino también China y cuanto país cayó bajo el dominio del Imperio.

Pues bien hoy, a más de sesenta años, se presenta la historia pero con una transmutación absoluta, haciendo figurar a Japón como país agredido, asignándole a los estadounidenses el papel de agresores salvajes e inhumanos.

Esto es contemplado con ojos inocentes y crédulos por parte de la niñez japonesa que ignora la realidad ya que al igual que en nuestro país se cuidaron de contar la verdad y de ocultar todo lo acontecido generando un falso sentir en la población joven. Esto es justificable por razones obvias y contrarias a las que tienen su motivo en nuestra nación ya que aquí se miente, se oculta y se desconoce la actitud valiente, y patriótica de soldados y militares propios que actuaron en defensa de legítimos derechos soberanos sobre nuestras Islas, sin que en esto tenga importancia las razones políticas o procederes militares de quienes gobernaban los destinos del país .

Por todo ello queridos compatriotas, como dijo el poeta "rasgad el  negro velo que puso en vuestra mente fatal superstición" Separemos la paja del trigo, no olvidemos, no perdonemos, no aceptemos todo aquello que no guarde conjunción con nuestra manera de pensar, pero sea esta cual fuere, no podemos ignorar y mucho menos menospreciar a nuestros héroes de Malvinas. Esos chicos, esos hombres fueron a luchar aceptando la ley imperante, en el convencimiento que lo hacían en representación de toda una Nación, esa misma Nación que les echó en cara la derrota.

Piénsalo Argentino, tal vez tu seas uno de esos afortunados que no has perdido un hijo, un padre, un hermano, un amigo en esa guerra pero has perdido un compatriota y la única forma de no sentirlo es no ser patriota, es no tener amor por la patria y ser apátrida es tal vez la más cruel condena.

Dios te bendiga.